En la Hermandad de Dolores sabemos que entregar una atención cercana y de calidad también implica generar espacios de encuentro, reflexión y bienestar para quienes forman parte de nuestra institución. Por eso, recientemente desarrollamos una jornada especialmente dirigida a nuestras colaboradoras, concebida como una instancia para compartir experiencias, fortalecer aprendizajes y detenernos por un momento a conversar sobre nuestro trabajo, nuestras relaciones y también sobre nuestro propio bienestar.

 

Reflexionando sobre la atención en nuestros policlínicos

Durante la primera parte de la jornada contamos con una sesión junto al Psicólogo Luis Hernan Guerra, quien nos invitó a reflexionar sobre la forma en que atendemos y nos relacionamos con las personas que diariamente llegan a nuestros distintos policlínicos.

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A partir de experiencias cotidianas, pudimos conversar sobre la importancia de la escucha, la empatía, el respeto y la comunicación en cada atención.

Nuestro trabajo no solo está compuesto por procedimientos o tareas. Cada persona que llega a la Hermandad trae consigo una historia, una necesidad y una realidad particular. Por eso, la manera en que recibimos, orientamos y acompañamos también forma parte fundamental de la atención que entregamos.

La sesión permitió compartir distintas miradas y experiencias entre las colaboradoras, generando un espacio de aprendizaje conjunto y reforzando la importancia de continuar construyendo una atención cada vez más cercana y humana.

Un espacio para mirar hacia nuestro interior

La segunda parte de la jornada tuvo un carácter más personal con el acompañamiento y guía de las especialistas del Centro de Espiritualidad Santa María.

A través de una sesión de guía y reflexión en torno a la espiritualidad y el bienestar personal, nuestras colaboradoras pudieron detenerse, conectarse con sus propias emociones y reflexionar sobre aquellas cosas que contribuyen al equilibrio y sentido en la vida cotidiana.

Fue una instancia distinta, íntima y participativa, orientada a recordar algo esencial: para cuidar y acompañar a otros, también necesitamos aprender a cuidarnos a nosotros mismos.

La espiritualidad fue abordada como un espacio de conexión personal, de búsqueda de sentido y de reconocimiento de aquello que nos ayuda a enfrentar las distintas experiencias de la vida con mayor serenidad y conciencia.

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Cuidar a quienes cuidan

La jornada finalizó con un espacio de encuentro entre las participantes, dejando momentos de conversación, reflexión y aprendizaje compartido.

Para la Hermandad de Dolores, promover este tipo de actividades es también una manera de fortalecer nuestra comunidad interna.

Detrás de cada atención existe un equipo de personas que diariamente entrega su tiempo, experiencia y dedicación. Generar espacios para su desarrollo y bienestar forma parte de nuestro compromiso como institución.

Seguiremos impulsando instancias que nos permitan aprender juntos, fortalecer nuestros vínculos y cuidar a quienes hacen posible diariamente la labor de la Hermandad.

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